CRONICA CNX 2016 CORTES NATURALEZA EXTREMA

  • ¿Os gusta que os llueva a cántaros mientras vais de ruta?
  • ¿Os gusta comer de barro mientras dais pedales?
  • ¿Os gusta cruzar riachuelos, zonas embarradas y sentir que vuestras bicis patinan como si tuvieran vida propia?

Pues si no has dudado en contestar SI a las preguntas anteriores, ¿a qué esperas para ir a la CNX?

Eso y más es lo que nos hemos encontrado este año en la Cortes Naturaleza Extrema 2016 (CNX). Tres de nuestros componentes (David Torrescusa, Miguel Ángel Gallego y Alejandro López) han tenido el privilegio de disfrutar del incomparable entorno de Cortes de la Frontera y participar en la CNX 2016. Aquí os dejamos sus experiencias sobre la carrera.

Alejandro:  La previsión meteorológica anunciaba lluvia a partir de las 9h, pero el día estaba totalmente despejado y sin un atisbo de lluvia. Tras un pre-carrera algo movidita conseguimos salir en la cola del pelotón. Comenzamos a pedalear a un ritmo alto, adelantando a muchos participantes en la zona asfaltada.

Una vez pasado el albergue de Cortes, bajamos por una pista con alguna que otra curva peligrosa, seguimos con nuestra dinámica de adelantamientos pero a los pocos minutos nos encontramos con la primera rampa. Aquello parecía una desbandada, cada biker subía por donde podía y apenas se distinguía el sendero. Intentando seguir la trazada de Miguel Ángel me posiciono tras él pero en un descuido  otro biker se me cruza, ‘creo que sabía que esa era la rueda buena’, consigo esquivarlo pero me tropiezo con otro compañero, echo pie a tierra y busco un lateral, corro cuesta arriba, tirando de la bici hasta llegar al final de la cuesta.

Después de esta pequeña batalla, a pocos metros el primer cúmulo de gente, ‘¿qué pasa, qué pasa?’ todos parados y bajados de las bicis; consigo mirar un poco más adelante y veo que en nuestro paso se cruza un arroyo con ‘algo de agua’. En ese momento veo a Miguel Ángel cruzándolo montado en su bici mientras que el resto de bikers lo cruzan con las bicis a hombro. En ese mismo momento escucho un grito desgarrador ‘¡¡¡ Vamos jodeeer, que el carbono no encoge con el agua!!!’ era sin duda nuestro compañero David. Me adelanta haciendo un afán de su locura y pasa el arroyo.

Sin pensármelo dos veces, me tiro tras él, el agua llegaba por encima de la rodilla, el agua turbia no permitía ver la trazada, pero tirando de pedales lo cruzo.

A partir de aquí la carrera entra en un entramado de senderos con pequeños toboganes, unos con más y otros con menos dificultad. El punto picante lo ponía el barro que hacía resbalar las bicis a la hora de subirlos. Como buena ruta, cada tobogán tenía su barro y su arroyo, no faltó ni uno que no impusiera esta norma. Acostumbrados ya a este tipo de terreno, consigo adelantar a David y pocos minutos después alcanzo a Miguel Ángel.

Tras 2 horas de carrera y un par de avituallamientos (solo faltaba la cervecita) volvemos a unificarnos los 3 compañeros. Cada uno aprovechaba sus puntos fuertes, Miguel Ángel fuerte como el vinagre subía por todos los senderos, ni el barro, ni el resto de bikers lo paraban. David aprovechaba las bajadas para hacer uso de su refinado estilo, era un espectáculo verlo bajar sin caerse por esos senderos tan estrechos y resbaladizos. Yo intentaba hacer lo que podía, intentaba llevar un ritmo más continuo, aprovechando el tramo de pista ancha y senderos más rápidos. No soy un prodigio de la bajada.

Tras otro corte del grupo Buscalios llego a un avituallamiento y me encuentro con Miguel Ángel, veo en su maillot y en mitad del pecho se dibuja una rueda con barro, me enseña el torso y tiene marcado a fuego ese mismo dibujo, había sufrido una caída y se había golpeado con la rueda trasera de otro biker, pero eso no es todo, al intentar evitar la caída se apoya en la rueda de éste con la mala suerte de que le lastima el dedo pulgar entre el radio y cuadro de la bici. Esto hace que Miguel Ángel tenga dificultades a la hora de cambiar de piñones, pero ‘como bicho malo nunca muere’, come algo y prosigue la carrera.

Con más de 4 horas de carrera, unos 50 kms de senderos y más de 1 kg de barro comienza a llover muy fuerte, en ese momento David y yo estamos saliendo del penúltimo avituallamiento. David empieza a tener las primeras molestias en una pierna, los típicos calambres, a mí la lluvia y el barro que sale de mi rueda delantera consiguen que no vea bien por donde trazo, me quito las gafas y la cosa empeora. Nos animamos y conseguimos tirar hacia adelante. La bajada se hace larga, comienzo a tener algo de frío y cuando pensaba que comenzaba la última subida para encarar la carretera hacia Cortes, de nuevo el arroyo que cruzamos al principio, lo cruzo sin titubear y llego al último avituallamiento.

Allí estaba David estirando y comiendo algunas gominolas, reposto algo de energía y salimos. Veo que mi compañero no va muy fino en la subida debido a los calambres y decido esperarlo, me pongo delante, le voy dando ánimos y a duras penas conseguimos llegar a la carretera.

Con mucha precaución de no caernos llegamos a Cortes en mitad de un chaparrón que hace que la carretera esté peligrosa, con el tráfico abierto. Entramos en el pueblo, última rampa, los vecinos de Cortes nos animan, cruzamos una pequeña plaza y David y yo cruzamos meta en el mismo tiempo.

Sin duda alguna, una de las carreras con mayor disfrute, de las más adversas por el desnivel y técnica empleada en subidas y bajadas,volveremos sin duda.

Miguel Angel:

Cortes de la Frontera amanece despejado. Alguna nube al horizonte pero nada serio. Los vecinos y lugareños insisten en que va a caer lo más grande.

Recogemos los dorsales a las 7:30 de la mañana.
La salida es a las nueve y media. Nos separamos para desayunar y entre idas y venidas al baño y algún que otro olvido, como viene siendo habitual, nos encontramos los últimos del pelotón.

Dan la salida y ponemos ritmo de carrera para dejar atrás a alguno de los 646 bikers que tenemos delante. En el primer sendero de subida ya se complica la cosa (los atascos y los que son muy listos, “Pa’ qué quieres pasar?,Vas a llegar el primero?”)

El campo está increíble, la nube que no tenía mala pinta se va transformando.

Más carriles y más senderos. Qué bonita es esta ruta.

En el kilómetro 12 sufro una caída, un biker to maqueao con su bici de carbono frena frente a un charquito, por lo visto su carbono encoje al contacto con el agua, hago un invertido y me como su rueda. Nada grave, continúo.

Primer avituallamiento de lujo: gominolas, frutos secos, dulces, fruta y bebidas…Hasta un amable caballero aplicando aceite para la cadena… Un 10 para la organización.

Reorganizamos el grupo y decidimos continuar.

Vuelta a los senderos, barro y arroyos. Puro MTB…

En las primeras bajadas serias David impone su técnica pero en la siguiente subida deja de dar pedales y Ale y yo lo dejamos atrás. Comienza a llover, al final los lugareños tenían razón.

Llegamos al tercer avituallamiento, más de los mismo. Esperamos unos minutos por si viene David y como no aparece continuamos la marcha. Se le ve subiendo a lo lejos.

Una subidas y bajadas técnicas hacen que me aleje un poco de Ale. Ya no volveríamos a vernos más hasta la meta.

Se pone a llover a cántaros, una cosa bestial. A mi paso por el pueblo una vecina me dice: ” ande vas chiquillo con la que está cayendo”.

.Han faltado las tipicas fotos post-carrera ,¡pero madre mia como llovia! Sin duda, toda una experiencia Buscalíos que puede que vuelva algún año a repetir.

Para despedirnos compartimos este estupendo vídeo producido por Francisco Arroyo que comparte con vosotros la experiencia de participar en una carrera tan fantástica como la CNX muchas gracias por compartirlo y enhorabuena por el trabajo,en su perfil de vimeo podréis ver muchos más vídeos de Francisco.