Nuestro compañero Buscalios Alejandro Lopez comparte con nosotros sus primeros 101 km de la Legión, disfrutadlo.

Ninonino ninonino ninonino ninonino … el despertador, miro la hora y son las 7 de la mañana, “como si no lo supiera, lo llevaba mirando cada 10 minutos desde las 5”, me levanto y comienzo a organizarlo todo, ¡que si el Camel, que si la ropa, que si las zapatillas, que si el dorsal, uf uf .. que no se me olvide nada … puf vuelvo a mirar el reloj y ya son las 8:30, voy tarde muy tarde es lo primero que pienso.

A las 9 de la mañana estoy llegando a la pista de atletismo de Ronda con todo, ¡bici incluida!, nervios en la entrada, muchos compañeros esperando para entrar, una larga cola y al final el legionario pidiendo los pasaportes “ya empezamos con los pasaportes ” tras un buen rato esperando me toca y hala pa’entro. ¡Dios mio que cantidad de gente!”

Busco un sitio donde apoyar la bici y tranquilizarme, dejo todo en el suelo y tras 5 minutos esperando ya no podía más, empiezo a revisarlo todo de nuevo
– ¿el Camel? – con agua.
– ¿la ropa? – Sí, la llevo y además se ve el dorsal.
– ¿las zapatillas? – Las llevo puestas.
– ¿el kit para los pinchazos? – Todo en su sitio y bien guardado.
– ¿el pasaporte? – Lo llevo en una “bolsita” de plástico para que no se manche con el barro.
… y después de revisarlo todo por segunda o tercera vez y recibir algunos ánimos y consejos por parte de los Buscalios más veteranos, (vía whatsapp) va llegando la hora.

Comienza la carrera, algunos empujones, quiero salir de la pista y empezar a pedalear, tras unos minutos de agobios ya vamos cruzando Ronda, llegamos a la mítica calle La Bola como flechas, se escuchan algunas ánimos y me pregunto “¿ya hemos empezado?”, no me lo podía creer, pero no, a los pocos kilómetros finaliza el tramo neutralizado y otra vez parados.

Tras varios minutos esperando, el pelotón comienza a andar y a estirarse, la cabeza de carrera está muuuuuuuy lejos. “¡Bueno, yo a lo mío, en 101 kms me dará tiempo a avanzar y a acoplarme a algún grupo donde pueda rodar a mi ritmo!”, jejeje … eso fue lo que pensé, pero ya os digo que no, si algo hay en los 101 es gente, mucha gente.

Primero repechos, ya hemos dejado atrás el asfalto, empiezo a ver los primeros maillots oficiales y me animo, vamos buscando el campo de maniobras de las Navetas, “¿habrá barro?”, otros compañeros empiezan a murmullar, “no veas lo que llovió anoche, aquí vamos a morir” y pienso, “bueno, ya veremos como está la zona” tras bordear Ascari, de vuelta dirección a Ronda, Puente de la Ventilla y giramos hacía Arriate. Se empiezan a hacer varios grupos, el carril permitía rodar algo más rápido y aprovecho para meter algo de ritmo. Por ahora todo bien, me vienen a la mente varios consejos: “Ronda tiene 3 cuestas, el resto es rodar y rodar”.

Llegamos a Arriate y lo cruzamos, tiempo de carrera 1 hora y 30 minutos aproximadamente, gente en las aceras animando y tras salir del pueblo la subida de cochinos. Empiezo a encontrarme con gente que llevan un ritmo más lento que el mío, intento adelantarlos pero es imposible, mucha gente y el carril de subida roto y estrecho, así que decido buscar una buena rueda y subir lo más dignamente posible. Termina la cuesta y me encuentro un avituallamiento, paro, meto agua en el Camel y a pedalear de nuevo.

Pasamos por una zona suave, donde se puede rodar algo más rápido. Pasados unos minutos llego a Alcalá del Valle, me pregunto “¿aquí había un rampón hormigonado, no?” pues sí, una legionaria, me da un gel, me lo tomo y zasca, rampón a la vista, pensé “ya verás que me va a sentar mal el gel por culpa de la cuesta”, encaro la subida y el compañero que va delante desiste a los pocos metros, me deja vía libre y empiezo a notar en las piernas la inclinación del rampón, la gente empieza a animar, muchos compañero empujando las bicis se apartan y cuando pensaba que estaba todo hecho, un poquito más de pendiente, “vamos a echarles co..es, ya estás arriba” y con algo de esfuerzo llegué, muerto pero llegué. Decido no parar y recuperar el pulsaciones encima de la bici, el carril es de bajada y puedo permitírmelo, al poco recobro algo de fuerzas “¿será el gel?”, pensé, así que me alegro de volver a tener buenas sensaciones y comienzo a pedalear buscando el kilómetro 50.

Me faltan unos minutos para las 4 horas pedaleando, a lo lejos se ve Setenil de las Bodegas, en esos momentos voy en grupo con 6 compañeros más, todos ellos de Huelva y empiezan a comentar lo bonito que es el pueblo “para uno de ellos era su primera vez, anda como yo!!!”, me auto-invito a la conversación y entramos en el pueblo todos juntos, uno de ellos me comenta “los 101 comienza a partir de aquí, esto ha sido el calentamiento”, mucha gente en las calles y muchos ánimos, esto hace que pedalee más rápido. No llego a abandonar el pueblo cuando me veo dentro del patio de un colegio, de repente un legionario, me da un sándwich y una coca-cola, otro unas onzas de chocolate, otro un trozo de plátano y naranja y otro prisa. “¡Qué agobio, pero si yo no tengo hambre!, que hago ahora yo con todo esto?” en esos momentos pienso “pensaba comer algo en el cuartel, pero se ve que han tomado la decisión de que coma aquí”, me resigno y busco un escalón, allí empiezo a comer, sin ganas, el sándwich y cuando me doy cuenta estoy devorando el chocolate.

Me lo tomo con calma y dejo atrás Setenil, primeras rampas, mediodía y mi estómago lleno de comida, me doy cuenta que voy mucho más lento de lo que me gustaría, pero mi mente y mis piernas no se ponen de acuerdo, uno dice “vamos maricona, pedalea más rápido” mientras que las otras dicen “va a ser que no, aguántate y ya veremos más adelante”. Tras unos kilómetros de resignación pasamos por una zona muy verde, las lluvias caídas días anteriores han dejado todo con mucha agua. Cruzamos un par de arroyos y comenzamos a subir la cuesta del Charco del Lucero. Empiezo a ver a los primeros compañeros en el suelo, la fatiga, el calor, los kilómetros …

Algo más de 5 horas pedaleando, al poco comienza la bajada del cuartel, vamos como balas pero con la precaución de no joderla a esta altura de la carrera. Llego al cuartel y decido parar unos minutos, estiro y bebo agua e isotónico. Retomo la marcha y nada más salir del cuartel, casi todos los Buscalios esperándome, me paro, me dan ánimo y encaro la subida a la Ermita de Montejaque.

Empieza lo duro de verdad, primeras rampas y la cadena empieza a saltar del piñón grande, me obliga a bajar un piñón pero el invento no funciona, así que decido bajarme y arrastrar la bici. Tras una dura subida llego a la ermita y veo un cartel “Peligro, romería” no me lo puedo creer pero es así, hay una romería, gente animando, caballos y algún que otro compañero intentando abrir paso. La bajada de la ermita se hace difícil sobre todo porque nos acompañan algunos romeros.

Dejo atrás Benaoján y tras abandonar la carretera nos encontramos con el inicio del Puerto de la Canchuela, sendero estrecho, pendiente, con piedras sueltas y raíces de los árboles. Decido patear lo más complicado y avanzar lo máximo posible, pero si hasta ahora el factor barro no había aparecido, aquí nos lo encontramos todo de golpe. Larga fila de compañeros empujando la bici, barro hasta los tobillos y una pendiente pronunciada. Tras 4 kilómetros de dura procesión consigo coronar al puerto, si dura fue la subida la bajada guardaba alguna sorpresa en forma de caídas. Bajé como pude conservando mucho y tirando de freno.

Último puerto, llego a la Muela algo cansado, miro el cronómetro y veo que llevo 7 horas y 30 minutos “pedaleando y andando”. Me tomo un gel para abordar los últimos kilómetros con más energía, comienzo una bajada rápida por un pinar y ya empiezo a ver las primeras casa de Ronda, termino la bajada y me encuentro una zona de llaneo, a los pocos metros comienza el “cachondeo”. Empiezo a adelantar a compañeros que lo están pasando mal, otros van tirando de la bici y algún que otro intentando llegar a meta aunque sea con lo puesto. La cuesta se me hace corta, pensaba que se me iba a hacer más larga, me noto fuerte y encaro las últimas rampas. Por fin llego al Barrio de San Francisco, “ya estoy en Ronda”, mucha gente animando, última subida y de nuevo los Buscalios megáfono en mano, me dando ¡¡¡ánimos!!!. Cruzo el Puente Nuevo del Tajo, cada vez hay más gente en la calle animando, paso al lado de la plaza de toros, me alegro mucho de estar tan cerca de meta, giro a la izquierda y piso la Alameda. “Ya he llegado, ya he terminado, ya he terminado mis primeros 101”.

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Para finalizar dar las gracias y la enhorabuena a La Legión por organizar esta magnífica prueba deportiva.¡Repetiremos seguro!