HOLE 2016 , Buscalios-Raidersur en el Homenaje a la Legión. 

Hacia tiempo que no participábamos en una carrera solo MTB, así que la elegida este año fue el Homenaje a la Legión, en parte al cumplirse diez años desde la primera vez que participamos. El HOLE es una prueba nacida a la sombra de los 101 km que año tras año se ha ido forjando hasta llegar a una categoría de primer nivel, tanto en su dureza como en su espectacular recorrido y organización. Miguel Ángel Gallego, David Torrescusa (sustituyendo a Alejandro López)  y un servidor, Benjamín Ruiz, conforma la representación Buscalios-Raidersur para este Homenaje 2016. Una pena que las equipaciones nuevas no estuvieran a tiempo, habrá que buscar una nueva ocasión.

En Ronda nos plantamos la fría mañana del 2 de Abril tras dos desayunos, como dicta la costumbre. Buen ambiente de carrera , mucho publico y muchos corredores, pese a la hora y el frío, promete ser un gran día de MTB. Dan la salida con puntualidad británica con el tradicional chupinazo, ¡es hora de pedalear!. Comenzamos los primeros km por Ronda los tres juntos hasta el primer repecho, tras pasar los baños árabes, donde Miguel y yo empezamos a tirar con fuerza, así que os dejo con el punto de vista de David, debutante en este tipo de pruebas.

El recorrido me deja ver una vista del tajo majestuosa, mis compañeros como es habitual, ya se  han perdido pero no pasa nada, esta aventura hay que disfrutarla de forma individual.  Hay buen ambiente en el pelotón, se escuchan conversaciones de todo tipo … este deporte es diferente. Tras pasar por el cuartel de la Legión, llegamos a la primera criba de la carrera, una subida de mucha pendiente (unos 10 km) que nos llevaba hasta Arriate, era todo un reto no bajarse de la bici pero lo consigo gracias a los ánimos de los corredores.  La bajada es técnica, muy rota y con muchas piedras, no apta para novatos, como a mi me gusta y no da descanso. Atravesamos Arriate por su centro histórico, el camino es llevadero comparado con la subida anterior, es un sube y baja continuo hasta que llegamos a Las Navetas, campo de practicas de la legión, el terreno esta bien y no es duro. Comentan los compañeros que este año hemos tenido suerte al no haber barro … tiene que ser una verdadera tortura pasar por allí con barro. De pronto la guardia civil con motos abre paso al primer clasificado, va como si llevase detrás a mismo diablo,  pero el diablo se quedo conmigo, una piedra me hace romper el flanco de la rueda trasera y tengo que poner una cámara de repuesto perdiendo unos minutos.  Lo peor de todo es que pierdo la rueda del grupo que llevaba un buen ritmo. Seguimos con cámara pero con la misma ilusión, el entorno fantástico lleno de encinas y alcornoques que hace mucho mas llevadera la carrera.

Pongo rumbo a Cuevas del Becerro pero otra piedra se vuelve a cruzar en mi camino y desinfla de nuevo toda mi ilusión. Me aparto a un lado del camino y vuelvo a repararla y de nuevo otra vez a la carrera, “Esto no podrá conmigo”. Pasamos Cuevas del Becerro, con los aficionados dándolo todo, animando y dando palmas. Ahora toca enfrentarse a las pendiente de regreso pero tengo problemas con la rueda trasera, los parches parecen que no han pegado bien con la humedad del liquido. La única solución es retirarme en el próximo avituallamiento.  Los corredores me pasan y hablan conmigo y me ofrecen cámaras de repuesto, me dicen que llevan dos cámaras y rechazo una con mucha amargura pensando que ellos pueden tener la misma mala suerte que yo. Hago a pie unos tres kilómetros hasta que un compañero de ruta me dice que lleva tres cámaras “como dice la canción de Sabina, ¡Ahora va el diablo y se pone de tu parte!” Consigo arreglar la rueda  y empiezo a tirar como nunca, con ilusiones renovadas empiezo a hacer kilómetros y pasando a los camaradas que me habían ofrecidos su ayuda, les doy ánimos y ellos me responde con una sonrisa viendo que vuelvo con ganas a disfrutar de la carrera con la intención de no parar hasta el final y así fue. Pasado varios repechos difíciles en Las Navetas puedo rodar fácilmente hasta llegar a la Alameda, donde emocionado doy por finalizada mi primer HOLE, eso sí, un par de horas más tarde que mis compañeros pero en estos casos lo importante es terminar.

Como veréis, toda una aventura la de nuestro compañero David, por nuestra parte fuimos juntos hasta el km 51 donde rompí el ritmo pensando que Miguel lo haría más adelante como llevaba prometiéndome toda la carrera, medio en broma medio en serio, llegando a mi sorpresa, unos minutos antes que él a Ronda, unas decentes 4:30 horas, que no esta nada mal para una prueba tan exigente como el HOLE, volveremos sin duda.